me atreví a discutir en voz árbol
mi corteza era una cacerola libertaria
y la sonrisa era sincera con sabor a mandarinas,
el tiempo intransigente cubrió
como si fuera una tormenta de arena
el rostro cándidoy el sabor se volvió ajenjo
y la mirada cambio sus tonos
y fue sepia el universocual canica se perdio en una alcantarilla de reforma
la lucha y la proclama desde casa
salí entonces a buscar palabras
con voz de viento y tinta en agua.
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