viernes, diciembre 01, 2006

Un mes más


Y China me sigue sorprendiendo, ¿será que la veré como una segunda patria? Lo cierto es que mientras leo Peregrinación al oeste y en mi imaginario danzan los budas, los demonios, los dragones, los templos y los mojes, en mi tierra se dan de sombrerazos. "!Oh amigos infinitos" dónde andarás Gabriel, Cui, Conde, con quien hablar de estás cuitas sino conmigo misma. Hoy recordé en un salón de clases como me veo, como veo a México, me preguntaban los estudiantes el porqué en nuestras telenovelas, en nuestras películas, las emociones se exageran, por quése abrazan los personajes, por qué lloran, se besan, se despiden y por respuesta sólo tuve, que somos vicerales, que amamos y mostramos nuestro amor, nuestro dolor, que a diferencia de ellos no somos tan templados ni buscamos el nirvana, que somos de sangre caliente, que hacemos un estrip tris de las emociones, que no callamos mucho. Ellos en cambio siempre andan en busca del equilibrio y son prácticos, tan prácticos que a veces uno quisiera poder aprender de ellos un poco.

4 comentarios:

Eratóstenes Horamarcada dijo...

Y yo como mexicano me pregunto si ellos de verdad son tan fríos (o tímidos) como nos lo parecen... Y ¿tendremos deseos de comprenderlos?

Isolda Dosamantes dijo...

Erastóstenes: no, efectivamente no son tan fríos, pero sí bastante controlados para demostrar sus emociones, para ellos es muy impotante el equilibrio, y claro estoy hablando en general, pues como sabes China es tan grande que hay de todo, además están los chinos llamados de ultramar que adoptan en su cotidaneidad muchas posturas occidentales. Comprenderlos no resulta tan senciallo, además de la barrera lingüística, son bastante resarvados, mis grandes amigos chinos han comenzado a serlo después de tratarlos casi un año.

Alejandro dijo...

querida isolda,
qué interesante tu sitio. una mirada alucinante de descubrimientos. felicidades.
te decía algunos posts abajo que puedo enviarte mi libro a donde me digas. un abrazo
alejandro

IGNACIO dijo...

Verdaderamente considero que son más fríos y calculadores, aunque las estadísticas siempre mienten, y nosotros más viscerales, aunque las estadisticas sigan mientiendo.